Empresas, gobiernos y universidades deben preocuparse por que la malla curricular mejore en busca de perfiles acordes con la era.

La sociedad actual se ve condicionada a adaptarse y sobrellevar lo que implica la Cuarta Revolución Industrial, la cual se caracteriza por basarse principalmente en la fusión de tecnologías. Dicha revolución no constituye un concepto de interés solo de un sector o una teoría económica, sino el paso hacia el futuro que se transforma.

Actualmente el ser humano se encuentra rodeado de inteligencia artificial, autos, drones, software, entre otras innovaciones propias de la era digital; la tecnología misma representa una disyuntiva. Por un lado ha hecho posible que se pueda comprar un producto, realizar un pago, escuchar música, jugar, reservar vuelos y acceso a un universo de información y contenido, pero por otro lado  dichos avances representan que con la innovación en algún determinado momento surja la interrogante: ¿si las personas serán reemplazadas por la robotización? Lo cierto es que, a pesar de este planteamiento, tiene repercusión en los distintos ámbitos.

En el ámbito laboral las empresas están optando por la automatización, la industria y la manufactura, lo que ha provocado que trabajos específicos sean realizados por robots. Asimismo, existen también las denominadas tendencias tecnológicas, como en el caso del transporte, que desde 2010 Uber Technologies creó una aplicación que se ha posicionado a nivel mundial por el servicio de transporte. Otro de los sectores que también padece la automatización es la hotelería y restaurantes, y en muchos países debido a ciertos factores su personal son robots.

El ámbito de la medicina también experimenta cambios, se han creado máquinas computarizadas, por lo cual hace susceptible de automatización algunas funciones de los médicos.

En el ámbito educativo, por su parte, muchas de las actuales ocupaciones se ven amenazadas de desaparecer, algunos puestos de trabajo en el futuro requerirán de competencias tecnológicas, por lo cual los centros de estudios tienen la labor de formar personas con aptitudes que puedan insertarse dentro del mercado laboral.

Todo este proceso que enfrenta la sociedad, ha sido el tema central de distintas entidades mundiales, como el Foro Económico Mundial, la Organización Internacional del Trabajo, la iniciativa privada y gobiernos, que requerirán implementar políticas de empleo basadas en la innovación y acordes a la realidad.

Estos cambios en el mundo inciden necesariamente en el ámbito laboral y pueden perjudicar plazas de trabajo; sin embargo, igualmente está abriendo el espacio a nuevos puestos que, sin lugar a dudas, requieren de una preparación académica distinta a la tradicional, por lo que las empresas, los gobiernos, las universidades y otro entes competentes, deben preocuparse que la malla curricular mejore en busca de estos perfiles.

 

Fuente: Prensa Libre

imagen de columna "Las repercusiones de la tecnología" por Augusto Valenzuela para Prensa Libre.

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