“Aunque su futuro sigue siendo un enigma, existe un antes y un después de que se creó la Organización Internacional del Trabajo”

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) nace como un proceso de conquista intelectual, social, cultural, político y económico, fundada mediante el Tratado de Versalles en 1919.
Posteriormente, en la Declaración de Filadelfia de 1944 reafirma principios, fines y objetivos, distinguida con un Premio Nobel de la Paz en 1969, es un organismo perteneciente a Naciones Unidas, que posee una naturaleza tripartita en la que convergen gobiernos, empleadores y trabajadores.
Esta organización de carácter universal no solo se ha mantenido vigente, sino que ocupa un papel preponderante en el mundo, a través de sus distintos convenios y recomendaciones en pro del desarrollo de disposiciones en materia laboral.
En el inicio los convenios se centraron en condiciones de trabajo, por lo que en 1919 se emite el Convenio 001 sobre las horas de trabajo el cual establece por primera vez las ocho horas diarias y cuarenta y ocho semanales.
Asimismo, existen convenios fundamentales, por los derechos y principios que contienen, dentro de los cuales se encuentran: El convenio 87 sobre la libertad sindical y protección del derecho de sindicación, convenio 98 sobre el derecho de sindicalización y negociación colectiva, el convenio 29 sobre el trabajo forzoso, el Convenio 105 sobre la abolición del trabajo forzoso, el convenio 138 sobre la edad mínima, el convenio 182 sobre las peores formas de trabajo infantil, el convenio 100 sobre igualdad de remuneración y el convenio 111 sobre la discriminación.
El éxito subyace en que a lo largo del tiempo ha logrado adaptarse y mantenerse a través de los distintos cambios, ha sobrevivido acontecimientos políticos como la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.
Actualmente se enfrenta a un nuevo fenómeno derivado de la globalización, ya que las relaciones laborales ya no son las mismas de hace cien años, existe un entorno digital, en el que el internet y la innovación son los protagonistas.
La OIT reconoce que se está trasformando el futuro del trabajo, que hay incertidumbre de lo que pueda ocurrir, por lo que se nombró una Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo para analizar estos cambios, en el que las formas atípicas de empleo, los fenómenos de las plataformas digitales representan los retos a los que deberá enfrentarse y brindarle un tratamiento jurídico.
En este centenario de su fundación es de reconocer su amplia labor, reflexionar el impacto que ha tenido en la legislación laboral, sus logros significativos y su compromiso por promover el diálogo social, la erradicación del trabajo infantil, la abolición de la esclavitud, entre otros aspectos.
Por último, aunque el futuro sigue siendo incierto, la realidad es que existe un antes y un después desde su consolidación.

Fuente: Prensa Libre

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